Con la apertura de puertas a las 16:00 y el comienzo de la retransmisión a las 17:00, se nos pegó la hora en el culo y llegamos a las 16:45. ¿Cola? Eso no era una cola. Era algún niño de allá por el año 2000 jugando a la serpiente en el Nokia 3310 de sus padres. Maldita sea. Total, nos fuimos a por ella. Y qué sorpresa cuando vimos que no dejaba de moverse, que iba muy rápida y entramos enseguida.
Una vez dentro y nada más subir el primer tramo de escaleras del palacio, vemos a Pepiinero, mid laner del equipo Giants, haciendo lo propio con los fans: fotichuela por aquí, firmita por allá. Y nosotros, pues no íbamos a ser menos. Unas fotitos, unas palabras -que me las guardo para mí- y a seguir nuestro camino.
Llegamos a la puerta de la grada que nos correspondía y, nada más abrir... impresionante. Te envolvía un ambiente de luces rojas y azules distorsionadas por humo misterioso. Y allí estaban ya dando guerra los casters de la LVP Ulises y BarbeQ, y el rioter Sh4rin. Más tarde también aparecerían la fuerza vasca de la LVP, Ander e Ibai, y los invitados especiales, Werlyb, xPeke y Araneae.
Una chica muy amable de la organización nos recolocó en las gradas y aquello empezó más rápido de lo que esperábamos.
Todo es impresionante. Las luces, el ambiente, las ganas y la emoción, el escenario montado, la enorme pantalla... todo. Impresiona la facilidad con la que te haces colega de quienes tienes al lado por esos instantes, ya vayáis con el mismo equipo o no, porque lo que cuenta es el momentazo que estáis pasando todos juntos.
Se jugaron las 5 partidas que todos deseábamos y que no voy a relataros porque este post se haría interminable. Para quienes no las hayan podido ver, las tenéis subidas a Youtube en el canal LVPward.
En las dos primeras partidas Sk arrasaron con todo y la ilusión de cinco partidas empezaba a mermarse. Pero, señores, esto es LCS, esto es Spring Finals, esto es competición por tercer y cuarto puesto, por 50 o 30 puntos, y eso pesa. Y así salieron H2K a la tercera partida, motivados, subidos también por el ánimo que el público les daba. Y se notó. Muchísimo. Salieron tan a por todas que se hicieron con las dos siguientes partidas y, a la que se cumplía la quinta, stompearon increíblemente. Una partida que no esperábamos que se la llevaran así, tan de calle, cuando SK habían acabado primeros en la temporada regular.
Finalmente, se formaron varias colas enormes para ver de cerca y hacerse fotos con los ganadores. Cola que en un principio planteamos hacer pero que finalmente desechamos por temor a morir aburridos por la espera.
Así que nos fuimos del palacio. Con la sensación de haber vivido algo irrepetible y las ganas de volver el día siguiente para ver la final entre Fnatic y Unicorns of Love.